¿Qué es exactamente la Pantxineta®?
Pero, ¿dónde está el verdadero secreto? Según su actual gestor, Iñigo Otaegui, gran parte del éxito se debe a los proveedores locales: “Las harinas son de Navarra y la leche se la compramos a Kaiku”, comenta Iñigo. Pero, claro, más allá de la calidad del producto local, existe una receta, la receta de Casa Otaegui, que sigue siendo uno de los secretos mejor guardados de la ciudad.
Foto: Alex Iturralde – Casa Otaegui
La historia de Casa Otaegui
Emiliana enviudó joven, quedando al frente del negocio junto con sus nueve hijos. Lo renombró “Viuda de Otaegui”. En ese momento, la panadería propiamente dicha se ubicaba en el sótano de la tienda actual, donde se encuentra la mesa de trabajo original de madera de casi 3 metros de largo que, a día de hoy, sigue oliendo a mantequilla y masa de pastelería. Aunque el sótano ya no alberga la producción de Otaegui, todavía conserva los tesoros y vestigios del pasado de la familia, desde tarros de cristal centenarios hasta las estanterías que se utilizaban para guardar los sombreros de los clientes cuando había una cafetería arriba.
Hoy en día, Casa Otaegui está en manos de la cuarta y quinta generación de la familia. Gracias al saber hacer artesanal que han mantenido y perfeccionado con los años, siguen garantizando que sus tartas, pasteles y bollería conserven el sabor de siempre. Esa esencia es la que ha convertido a Otaegui en una de las pastelerías más queridas de San Sebastián.
Además de por su famosa pantxineta, los donostiarras acuden a Otaegui por su chocolate con avellanas, su amplia oferta de tartas para celebraciones y sus pequeñas pastas de té.
Fotos: Pablo Axpe y Alex Iturralde – Casa Otaegui
La historia de la Pantxineta®
Y es que, durante la Primera Guerra Mundial, muchos chefs, cocineros y sirvientes se refugieron en España y, con los años, se quedaron a vivir en San Sebastián, trabajando en restaurantes y pastelerías como Casa Otaegui.
Poco después estalló la Guerra Civil Española, lo que provocó la escasez de alimentos y la precariedad.
Estas dos circunstancias fueron clave en la creación de la pantxineta. Y es que, tal y como explica María Otaegui: “la pantxineta nació realmente por necesidad. En la pastelería teníamos huevos y harina, y a partir de esos ingredientes, sumados a la influencia de los pasteleros internacionales, surgió la pantxineta”.
El éxito fue inmediato. Hoy, más de 80 años después, en los fines de semana más concurridos, Casa Otaegui llega a vender más de 1.000 pantxinetas.
Foto: Alex Iturralde – Casa Otaegui
Cuándo, dónde y cómo disfrutar de una Pantxineta®
Las pantxinetas llegan frescas varias veces al día, traídas a mano desde el obrador. Gracias a su ubicación privilegiada, a las puertas de algunos de los mejores bares de pintxos de la ciudad, es el final perfecto para una ruta de pintxos.
Para disfrutarla como un donostiarra, cómete una porción en el hamaiketako (el aperitivo de las 11 de la mañana) con un café bien cargado, o llévate una entera para compartir con amigos o familia en una comida especial.
La mejor manera de comprenderlo del todo es cogerte una pantxineta recién hecha y darle un buen mordisco.
