Una cita indispensable con nuestra tradición marinera
Estar ahí fue sumergirse en una inmensa biblioteca. Los muelles no estaban quietos ni un instante. Era un constante ir y venir de embarcaciones y tripulaciones. La pequeña mar de Pasaia era un continuo de velas y remos, miraras donde miraras. Y tan impresionante como esto, eran las miradas, las expresiones en la cara de esas tripulaciones. Sorpresa y alegría a un tiempo. Una alegría que se contagiaba a los cientos de visitantes que durante esos días intentaban no perderse detalle del programa de actividades.
«Las embarcaciones tradicionales de madera, sean pequeñas o grandes, son una biblioteca entera del saber del mar..»
Oosterschelde, goleta holandesa de 3 mástiles, construída en 1917