Escuela Técnica Superior de Arquitectura de San Sebastián. Campus de Ibaeta. Foto Wikipedia
Tras las presentaciones, ha querido que le explique qué es zaitugu ¿acaso zu zara está mal dicho? ¿Era un error del folleto? Y he aquí que me he dado cuenta de que zaitugu es casi intraducible a los idiomas de alrededor, que no tiene equivalente posible. Veamos: nor zara zu es el equivalente del quién eres tú español; del who are you inglés; del qui est-tu francés; del wer sind sie alemán.
En cambio zaitugu, sería algo así como “te tenemos o tú nos eres o…” La respuesta a nor zaitugu sería Sheila nauzue (os soy Sheila, me tenéis Sheila) y a nor zara, Sheila naiz (soy Sheila). Es el concepto del nosotras/nosotros o gutasuna. Bien es cierto que en la sociedad actual del yo y los selfies se utiliza mucho menos zaitugu que zara, al fin y al cabo los vascos también pertenecemos a la cultura occidental individualista. Sin embargo, el idioma nos ofrece la opción de salirnos de ese yoismo. No es lo mismo preguntarle al desconocido que entra en tu casa nor zaitugu que nor zara (quién eres). Zaitugu elimina las barreras entre los dos interlocutores, elimina la otredad del ajeno a tí para convertirlo en parte de tí, para insertarlo en el gu (nosotras-os). Zaitugu te convierte en una-o más de la casa, te acoje en su seno, se abre a una relación integradora. En cambio zu zara marca distancias: tú eres, yo soy (y no “nos somos o nos tenemos”).
Cada idioma tiene unos límites y unas posibilidades que le son propios y exclusivos, únicos. En el idioma vasco, este concepto del nosotros-as, o “gu”, gutasuna, es, como ya hemos dicho, integrador de quienes están contigo. He ahí una de las aportaciones del euskara. El matíz casi intraducible. De ahí que digamos gure etxea (“nuestra casa” en vez de “mi casa”), gure herria (“nuestro pueblo” y no “mi pueblo”), gure ama (“nuestra madre” y no “mi madre”), gure aita (“nuestro padre” y no “mi padre”).
A Sheila le ha encantado este sentido acogedor que ofrece el nosotras-os vasco. Dice que es justo lo que necesita la sociedad del mi-mío-yo en que vivimos. Se ha aprendido Sheila nauzue y cuando, para presentarse, lo usa en lugar de Sheila naiz, nosotras la observamos con una sonrisa nerviosa, puesto que nosotras mismas hablamos desde el yo (nitasuna) tantas veces.
Alaia Martin (bertsolari).
El bersolarismo (o el arte de improvisar versos) es el reflejo de la fuerza que la tradición oral ha poseído y aún posee en el euskara. De hecho, el nosotros-as se nos ha transmitido, entre otras vías, gracias a dicha tradición oral.
Al final hemos llegado a tiempo para el pintxo-pote de Amara, durante el cual Sheila nos ha anunciado que se queda otra semana más. En nuestro sofa. Entre nosotras. Con nosotras. Ese matíz intraducible y exclusivo del euskara la ha debido atrapar. Gutasuna.
Plaza Easo.