Un helado de los de toda la vida
No importa si es verano o invierno, si hace frio, llueve o hace un sol abrasador. Siempre verás una heladería abierta, y te cruzarás con una persona caminando por la Parte Vieja o disfrutando del atardecer en uno de los miradores del paseo de la Concha mientras saborea un helado en tarrina o cucurucho.
No puedes irte de la ciudad sin haber visto el atardecer desde Sagúes, o haber paseado al caer la noche por la Bahía o el Paseo Nuevo sin un helado entre tus manos. Es más, no puedes visitar Donostia y no comer un helado de alguna de sus heladerías.
¿Dónde comer un helado artesanal?
Vídeo: Casa Aramendia
Foto: Casa Arnaldo
Y entre todas las heladerías aquí te presento tres de las más míticas:
CASA ARNOLDO: La más antigua de la ciudad
Si te pierde el chocolate, la visita a esta casa es obligatoria, porque su helado es magia, frio y cremoso, sabor intenso que perdura durante horas.
Foto: Casa Arnaldo
HELADERIA LOS ITALIANOS : Sabores que te llenarán de felicidad
Si algo te está quitando el sueño acércate a la calle Aldamar y disfruta del helado Quitapenas. Un sabor que hace honor a su nombre, con el “poder extraordinario” de alejarte de las preocupaciones y saciarte de felicidad.
HELADERIA OIARTZUN: El paraíso de los sabores únicos
Esta es una heladería con auténtica pasión por lo artesano, en la que se mezclan la tradición pastelera con la heladera, de la que nacen helados de suculentos bollos elaborados en su obrador, como el de Roscón de Reyes. Artesanía, tradición y productos naturales para agrandar la leyenda de la calidad de los helados hechos en San Sebastián.
Foto: Casa Oiartzun
Bolas de felicidad
Mi birramona (bisabuela en euskera) solía contar que antes los helados se vendían en farmacias como medicina. Y si lo piensas bien, tiene su lógica, porque no hay mal que un este dulce no cure. No verás a nadie con un helado en la mano que no cierre los ojos y sonría. Y en esos momentos en los que estas más triste, con desanimo, te agobia algo y necesitas desconectar. Dime la verdad ¿no piensas en comerte un buen helado? Y es que son bolas de auténtica felicidad
¿Quieres un helado?
Foto: Casa Oiartzun