Una fiesta que se celebraba en Euskal Herria mucho antes de que Halloween existiera
Son muchos los que creen que Halloween es una fiesta importada de Estados Unidos, ajena a nuestras tradiciones. Sin embargo, no es así: durante siglos estas celebraciones han estado muy arraigadas en el País Vasco, se fue perdiendo en las últimas décadas y hoy vuelve a recuperar fuerza.
Antiguamente, la Noche de Ánimas marcaba la llegada del invierno y servía para recordar a los antepasados. Según las creencias de entonces, esa noche los mundos de vivos y muertos se encontraban.
Los niños se disfrazaban con sábanas y ropas viejas y portaban calabazas vaciadas con una vela en su interior. Con ellas iluminaban la noche, asustaban a los transeúntes y, al mismo tiempo, guiaban con su pequeña luz a las almas de los difuntos.
La Noche de Ánimas es hoy en día una ocasión muy especial para reunirnos, recuperar nuestra tradición oral y dar la bienvenida al invierno. Bajo la luz de las calabazas y al son de los cantos populares, niños y jóvenes redescubren la riqueza de nuestra cultura, uniendo la oscuridad y la luz, el pasado y el presente.